Para hacer una buena cuajada solo se necesita una cosa, leche, a partir de aquí, todo lo que se añada además del cuajo, imprescindible para que la leche cuaje, está de más.
Cuando nuestros clientes hacen kilómetros para comprarnos cuajadas de leche de oveja, y nos insisten en que saben exactamente igual a las que comían de pequeños, solo nos queda reconocer nuestra nula originalidad, leche y cuajo, nada de gelatinas para mantener la leche artificialmente unida, ningún conservante para alargar su caducidad, el único secreto de este postre está en la forma de pasterizar la leche, de ahí el dulzor final, ideal para personas que tienen problemas de azúcar.
Este producto no puede degustarse fuera de Soria, la ausencia de gelatina y conservantes, nos imposibilita enviarlo por el transporte habitual, siendo tan delicado su manejo, que solo lo vendemos en aquellos lugares donde podemos llevarlo directamente nosotros con nuestras furgonetas, asegurándonos de que el postre llega en las condiciones óptimas para nuestros clientes.
En nuestra tienda en el propio obrador, si tenemos este delicado manjar.